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Artículo Carmen García vicepresidenta de MKT

Hacia un nuevo modelo de trabajo y de vida

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Estas últimas semanas que hemos vivido han obligado a que gran parte de las empresas recurran al teletrabajo para mantener la actividad laboral. Esta realidad ha cambiado la forma en que veíamos el modelo de trabajo y generado numerosas opiniones. Carmen García, Client Director en IBM y vicepresidenta de MKT, nos ofrece esta reflexión sobre el nuevo modelo de trabajo y de vida, siguiendo el camino de otros miembros de MKT que aportaron su visión sobre esta situación.


El 3 de marzo participaba en un evento en Deusto Business School (presencial todavía) invitada por Madrid Foro Empresarial en la semana de la mujer y centré gran parte de mi ponencia sobre las dificultades del avance del teletrabajo en España.

El 9 de marzo, en la celebración del Día de la Mujer en IBM (esta vez ya en streaming) reflexionamos, junto al filósofo Fernando Broncano, sobre la «Confianza en la era digital». Una de las principales conclusiones fue que en un mundo cada vez más digitalizado, la confianza en las personas iba a ser un valor diferencial.

El 11 de marzo se activó el protocolo de prevención del COVID-19 en IBM, y la gran mayoría de los profesionales nos fuimos a trabajar a casa, algo que para nosotros no supuso un gran cambio porque lleva años siendo parte de nuestra cultura.

Hoy, con más de media España teletrabajando, no resulta tan terrible ¿verdad?

Resulta curioso que solo bajo el yugo de una pandemia nos hayamos dado cuenta de que se puede trabajar en casa, siendo más productivos que cuando lo hacíamos desde la oficina a pesar de tener que compaginarlo, en muchos casos, con el cuidado y el tele-colegio de los más pequeños y en espacios y con medios que distan mucho de ser los óptimos.

A lo largo de mi carrera profesional, en la que durante años he combinado el trabajo presencial con el trabajo en casa, he podido comprobar que el teletrabajo compensa. Personalmente porque mi día se alargaba una hora más, y ganaba tiempo para leer, estar con mi familia, hacer ejercicio o simplemente, descansar. También porque me ahorraba los atascos, el consiguiente estrés, a la vez que contaminaba menos. Porque en la tranquilidad de mi casa, podía concentrarme y tener momentos de reflexión, de estudio, de pensar, muy difíciles de conseguir en la oficina. De ahí que haya llegado a la conclusión de que el teletrabajo era mejor para la empresa, para las personas, para las familias y para la sociedad. Y por eso llevaba años preguntándome por qué en España no progresaba la adopción del teletrabajo.

«Los profesionales han demostrado que se puede confiar en ellos, ahora toca buscar fórmulas y soluciones innovadoras, para facilitar la realización del teletrabajo en las condiciones adecuadas de espacio y de seguridad». 

Creo que ya lo he averiguado, y pienso que era una cuestión de confianza. Mejor dicho, de falta de confianza. Ha tenido que venir el Covid-19 a extirpar creencias arraigadas, prejuicios, inseguridades, miedos y demostrarnos que sí, se puede confiar en los profesionales y sí, se puede pensar en modelos de vida mucho mas equilibrados, evitando tener que desplazarse diariamente a unas oficinas.

Sin embargo, el comportamiento humano, que siempre sorprende, nos está llevando a una adopción con jornadas laborables maratonianas, con continuas videollamadas, sin tiempo para comer, sin paradas. Corremos el riesgo de abocarnos a un modelo peor que el que teníamos hasta ahora. Toca pararse a pensar para poner orden en horarios, en descansos, en periodos de desconexión digital. Un orden que debe establecerse desde la dirección de las organizaciones, dando pautas y liderando con el ejemplo.

Cuando este confinamiento haya terminado y podamos volver a juntarnos, tenemos que dar otro paso y evolucionar hacia un modelo híbrido de teletrabajo y presencial, en el que cada uno de nosotros pueda organizarse el tiempo y el trabajo de la manera más productiva para nuestras empresas y nuestras vidas.

Los profesionales han demostrado que se puede confiar en ellos, ahora toca buscar fórmulas y soluciones innovadoras, para facilitar la realización del teletrabajo en las condiciones adecuadas de espacio y de seguridad ¿tendría sentido organizar nuestras vidas alrededor del barrio desplazando los espacios de trabajo compartido desde los lugares que ocupan ahora en el centro de las ciudades hacia las áreas periféricas?

De las crisis salen oportunidades. Tenemos delante de nosotros la posibilidad de crear un nuevo «día a día» más equilibrado, productivo y beneficioso para todos. Avancemos hacia un nuevo modelo de trabajo y de vida.

Carmen García

Vicepresidenta de MKT

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